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¿Donde congregarse?

Donde congregarse? bueno creo que donde seamos edificados en toda la palabra de Dios, y donde no haya tanto reglamento de hombre. Es bueno congregarnos como los antiguos cristianos que crecían en santidad, amaban la vida eterna, vivían en fervor, en unión, sus vidas estaban llenas del Espíritu Santo. Pero, paso el tiempo... y se abrió una gran brecha entre la pureza de lo que me narra el libro de los Hechos y la realidad cristiana de hoy.  

El novio toma la iniciativa

El novio toma la iniciativa así que gocémonos y alegrémonos y démosle gloria; porque Jesucristo vino y se comprometió con su iglesia y a su regreso diremos: "han llegado las bodas del Cordero, y su esposa se ha preparado. Y  se le ha concedido que se vista de lino fino, limpio y resplandeciente; porque el lino fino es las acciones justas de los santos. Apocalipsis 19:7-9, Bienaventurados los que son llamados a la cena de las bodas del Cordero. Existe una analogía de las Bodas del Cordero con las bodas judías, primeramente el desposorio, que es el momento en el cual la novia queda prometida, y consagrada para el novio. La pareja se compromete a guardarse en pureza, hasta el día del matrimonio. El novio frente a sus respectivas familias y testigos entrega a la novia un anillo de oro o algún otro artículo de valor como símbolo de que promete casarse con ella. Entonces él dice: "Veis por este anillo como señal ahora tú estás reservada para mí, de acuerdo con la ley de Moisés y de Israel".

El novio regresa sin avisar.

"El nacimiento de Jesucristo, fue así: estando desposada María su madre con José, antes que se juntasen, se halló que había concebido del Espíritu Santo. Mateo 1:18-19 - María había hecho pacto matrimonial con José y la costumbre judía era que la novia desposada se quedaba aproximadamente un año con sus padres mientras el novio preparaba su futuro hogar en casa de su padre. La novia se colocaba un velo sobre el rostro indicando así su compromiso y se mantenía a la expectativa esperando a su amado preparándose para  ser una buena  esposa. Así fue el caso de José y María, antes que se juntasen, se halló que la virgen ya había concebido del Espíritu Santo por lo que  José pensó en dejarla en secreto.